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La meditación “Aquí y ahora”


 

(The Here & Now Meditation)

 

Una manera rápida y eficaz
de superar el sufrimiento

(Versión reducida)

 

 

Mimi Khuc & Thanh-Trieu Nguyen

 

Este folleto fue creado a partir del libro La meditación “Aquí y ahora”: A Quick and Effective Way to Overcome Suffering editado por Here & Now Publishing,
Copyright © 2004 Mimi Khuc & Thanh-Trieu Nguyen, ISBN: 0-9763491-3-2.
Este folleto puede reproducirse y distribuirse libremente.

 

La meditación “Aquí y ahora” Foundation
Goleta, CA 93117
Email: info@hereandnowmeditation.com
Página web:
www.hereandnowmeditation.com

 

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La meditación “Aquí y ahora”


 

INDICE

Prefacio iii
Capítulo 1: Una introducción a la mente 1
    El sufrimiento y su cómplice: la mente 2
    Cómo funciona la mente: 3
         La imprecisión de la mente 3
         La mente: debería y no debería 4
         El pasado y futuro interminables de la mente 5

Capítulo 2:  Nuestra herramienta:
La meditación “Aquí y ahora”

6
    Conceptos básicos 6
    Utilizando el “Aquí y ahora” 7
    Experimentando el “Aquí y ahora” 8
    Nivel Uno: Entrar en la Quietud 9
          Meditación sentada 9
          Meditación dormida 10
          Autosanación, anti envejecimiento y control del
          estrés
10
          Neutralizar las fuerzas kármicas del pasado 11

    Características de la meditación “Aquí y ahora”

11

Capítulo 3:  Nuevas perspectivas

12
    Las vueltas que da la mente 13
    “Deber” and “Debería” 13
    ¿Deseos o necesidades? 14
    La esclavitud de la crítica 14
    El pasado y el futuro 14
    Juicios 15
    Felicidad y sufrimiento 15
    Cambiar a nuestra pareja 15
    Invertir los papeles 15
    El perdón 15
    La autocompasión 15
    Separación y amor 16
    La medida del éxito y del fracaso 16
    La religión de origen 16
    Lo mío es mejor que lo tuyo 16
    Bueno, ¿y qué? 17
    Interrelación 17
    ¿Por qué estamos en esta vida? 17
    Amor incondicional 18
    Amor versus necesidad 18
    Experimentar “Todo es Uno”: La mujer y la niña 19
Otros capítulos en el libro 20
Resumen 21

 

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La meditación “Aquí y ahora”


 

Prefacio

El libro The Here & Now Meditation empezó como un pequeño documento de unas pocas páginas en las que se exponía una técnica de meditación muy sencilla. Esas páginas se fueron expandiendo hasta convertirse en un folleto cuyo objetivo era ayudar a la gente a encontrar en su propio interior la paz, felicidad y armonía en la vida. Ese folleto se ofrecía gratis y también estaba disponible en internet en cinco idiomas: inglés, francés, español, neerlandés y vietnamita. El libro es una versión ampliada del folleto original y se creó para responder a las preguntas y dudas que nuestros lectores expresaron sobre ciertos aspectos de esta técnica de meditación. Este folleto, a su vez, es una versión reducida del libro que incluye parte de la nueva información que ofrece el libro. Nuevamente, en nuestra página web está disponible gratis y en varios idiomas.

El libro completo tiene ocho capítulos, de los que cuatro han sido adaptados para este folleto. Al final de este folleto hay una breve descripción de los otros cuatro capítulos.

Dado que este folleto pretende ser accesible para todos los públicos y los meditadores de todos los niveles, sólo hemos empleado términos y conceptos sencillos. No hablaremos de los puntos de vista de ninguna religión o corriente de pensamiento. Si en algún momento hacemos una comparación o evaluación, será en base a un solo mérito: la eficacia de un método a la hora de liberar a la gente del sufrimiento.

A tener presente al leer este folleto: La manera en que este folleto combina conceptos orientales y occidentales puede hacer que los lectores más tradicionales tengan que considerar ideas nuevas y diferentes. A todos los lectores, seáis o no tradicionales, os pedimos que leáis este texto con el corazón abierto y la mente tranquila, sin responder a la necesidad mental de analizar, discutir, criticar, o comparar con las preconcepciones y puntos de vista disponibles. Y, por favor, leed lentamente. El contenido real de este folleto reside no solamente en las palabras escritas, sino también en el silencio que encubren. Con este folleto pretendemos tanto impartir conocimiento obtenido mediante la mente como sabiduría obtenida a través del corazón.

Que disfrutéis.

Indice

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La meditación “Aquí y ahora”


*Este capítulo es una adaptación del capítulo original.*

 

 Capítulo 1

Una introducción a la mente

Una de nuestra asesoras espirituales tuvo la siguiente conversación con una mujer joven de unos treinta y tantos años:

Asesora: Hola, ¿en qué te puedo ayudar?

Mujer: Todo está saliendo mal. Necesito ayuda. Necesito un trabajo estable. Necesito una vivienda mejor... En estos momentos, comparto una habitación en un sótano. Quiero que mi familia me quiera. Mi marido me ha dejado. Necesito un hombre bueno... un marido bueno. Mi coche no hace más que averiarse...

Asesora: Lo que acabas de decir que necesitas, todo eso me parece razonable. Creo que es lo que todo el mundo quiere... ¿Sabes de alguien que tenga todas esas cosas?

Mujer: Sí. Algunos amigos míos.

Asesora: Y, ¿son felices?

Mujer: Bueno... no realmente.

Asesora: ¿Crees que, si tuvieras todas esas cosas, serías feliz para siempre?

Mujer: Quizá... Bueno, no realmente... No para siempre.

Asesora: Si no te importa, tengo una teoría personal de por qué no lo serías. Quizá esté equivocada, pero echémosle un vistazo. Creo que venimos de un lugar donde somos amor y paz absolutos. Quizá sea ésta la razón por la que ahora siempre sentimos una necesidad y una carencia. Para afrontar esta carencia, nos aferramos al amor de nuestros padres, hermanos, amigos, amantes, cónyuges, hijos... Seguimos sintiendo esta carencia, este hueco, de modo que intentamos llenarlo con fama, poder, estátus, riqueza. Funciona durante un rato pero, después, la sensación de carencia vuelve. No tengo una varita mágica para darte lo que pides, pero te puedo enseñar cómo llenar ese hueco de verdad. Una vez que hagamos esto, ya no habrá nada que importe de verdad. Si tienes lo que pides, bien. Si no lo tienes, bien también. En ambos casos estarás en paz contigo misma y con el mundo...

Cuando nos separamos de ese lugar en el que éramos completos, creamos una mente secundaria que emplea palabras. Nuestra mente original no utiliza palabras, es silenciosa; todas las percepciones carecen de interpretación, juicio, análisis, comparación o deducción. Todo simplemente ES. La mente secundaria es la que tú y yo estamos utilizando ahora mismo. No deja de hablar sobre cosas que causan la infelicidad. Una vez que aprendemos a domar esta mente, podemos volver al estado de nuestra mente original. Podemos transcender de manera permanente la sensación de carencia. ¿Te gustaría aprender cómo?

Indice

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La meditación “Aquí y ahora”


El sufrimiento y su cómplice: la mente

En la cultura occidental, la palabra “sufrimiento” suele asociarse con sucesos vitales traumáticos, dolor y tristeza. Las culturas orientales, en cambio, debido a la influencia del hinduismo y del budismo, a menudo consideran el sufrimiento como una parte básica de la vida —la vida es sufrimiento—. La definición empleada en este folleto está a mitad de camino entre estas dos visiones. El sufrimiento, por supuesto, refiere a emociones como tristeza y dolor, pero también a cualquier estado emocional asociado con la infelicidad. Nuestra definición completa de “sufrimiento”, pues, es la siguiente:

  • Cualquier emoción que NO sea felicidad, amor y alegría. Ejemplos: ira, celos, tristeza, miedo, dolor, ansiedad, amargura, pena, venganza, odio, desprecio, soledad, etc.
  • Cualquier estado que NO sea de paz, contento y armonía. Ejemplos: violencia, necesidad, confusión, nerviosismo, ansiedad, retraimiento, negación, carencia, devastación, preocupación, depresión, etc.
  • Cualquier acción que NO sea de gentileza, tolerancia y compasión. Ejemplos: controlar, enjuiciar, criticar, insultar, atacar, abusar, quejarse, acosar, empequeñecer, etc.

Con esta definición de sufrimiento, queda claro que la mayoría de nosotros sufrimos en cierta medida. Si hemos de resolver este problema tan   expandido, debemos primero preguntarnos cuál es la causa de nuestro sufrimiento. Éstas son algunas de las razones que muchos aducimos. Soy infeliz porque...

  • No consigo lo que realmente quiero o necesito.

  • Alguien me hizo daño.

  • Alguien no hizo algo que tenía que haber hecho para mí.

  • Las cosas no suceden del modo que yo quiero.

  • Tengo constantemente miedo de perder a alguien, o algo.

  • Fracaso en todo lo que me propongo.

  • La vida no tiene sentido.

Todas estas situaciones parecen causas razonables para ser infeliz. ¡Pero hay personas que son felices incluso estando en muchas de estas situaciones! ¿Cuál es la diferencia entre ellas y nosotros? La respuesta: ¡la condición de la mente! Mientras una mente está quieta, en silencio, la otra pasa el tiempo hablando y, normalmente, quejándose. Pero... ¿no se te ha ocurrido nunca que a lo mejor tú NO eres tu mente? Cuando quieres estar en paz y silencio, esa mente, ¿deja de hablar y producir ruido? ¿A que tu mente no suele hacer caso a tus deseos?

La próxima vez que tengas algún pensamiento similar a los de arriba, intenta separarte de tu mente y dile: “estáte quieta”. Con suerte, obedecerá y se volverá quieta o cambiará de tema. Si al principio obedece, observa cuánto tarda en volver al tema anterior. Parece que muchos de nosotros no tenemos la mente completamente bajo nuestro control. Este libro se ha escrito para los que todavía no dominamos la mente.

Para comprender los conceptos que este libro maneja, uno tiene que ser conciente de dos verdades. Primero, la principal fuente de casi toda la miseria emocional y todo el sufrimiento mental es el mal funcionamiento de un mecanismo muy especial e importante que tiene el ser humano: la mente.

Segundo, la mente sólo es una de las muchas partes que componen el ser humano, como el corazón, los ojos y la nariz. Esta mente no puede considerarse como el yo total. No somos nuestra mente y nuestra mente no es nosotros. Por consiguiente, nosotros no “somos” las reacciones o deducciones de nuestra mente que provocan los estados emocionales de tristeza, dolor o ira.

Este libro enseña a remediar ee mal funcionamiento y recuperar las funciones superiores de nuestra mente, como son la creatividad, el ingenio y la conciencia. Cuando termines de leer este libro, comprenderás cómo funciona la mente y sabrás cómo manejarla.

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La meditación “Aquí y ahora”


Cómo funciona la mente
La imprecisión de la mente

El primer problema de la mente es su imprecisión. Los “conocimientos” de la mente son “inexactos”. A continuación hay dos ejemplos de conclusiones inexactas que saca la mente.

Ejemplo número 1: Plantas una semilla. Tus ojos lo ven. Luego, tus ojos ven que crece un árbol. Tu mente concluye: “Yo planté el árbol” y puede, además, afirmar: “El árbol es mío”. En realidad, tus ojos sólo vieron dos hechos. El primero es que tus manos pusieron una semilla en la tierra, y el segundo es que un árbol creció en ese lugar. Conociendo solamente estos dos hechos, la mente ha sacado la conclusión de que el segundo fenómeno (el árbol) es el resultado del primero (plantar la semilla).

La inexactitud radica en que el ojo no vio otros factores que pueden haber estado implicados, como el suelo, agua, luz, minerales, fertilizantes, etc. Sin embargo, sería igual de inexacto concluir lo opuesto: “Yo planté una semilla y con la tierra, el agua, la luz del sol, etcétera, se convirtió en un árbol”. ¿Por qué? Porque lo que los ojos vieron en realidad sólo fue la acción de plantar la semilla y la existencia del árbol. Es la mente la que saca conocimientos almacenados en su memoria (tierra, agua, luz...) y los aplica al fenómeno visto por los ojos (la semilla plantada y el árbol crecido). Luego saca su conclusión. Es totalmente posible, sin embargo, que el árbol que los ojos han visto provenga de otra semilla, plantada por otra persona. O podría haber mil factores más. De modo que, cuando vemos “A” y después “B”, “B” no es necesariamente la consecuencia de “A”. De ahí que la Mente Verdadera es la que ve “A” como “A” y “B” como “B”, sin más deducciones.

Example #2: Una pareja mantiene relaciones sexuales. Nueve meses más tarde nace un diminuto ser humano. La mente concluye: “Yo hice este pequeño ser humano, es mi descendiente. Me pertenece”. La mente saca esta conclusión a pesar de que desconoce si otras fuerzas y razones han podido traer ese ser a la vida.

En estos ejemplos, incluso si la mente hubiera sacado otra conclusión basada en sus conocimientos previos, lo más probable es que todavía se hubiera equivocado, porque siempre hay un límite a lo que la mente “sabe”. Utilizando sus observaciones limitadas, la mente deduce, razona y llena los huecos con los “conocimientos” previos que tiene almacenados.

Una mente pura, verdadera y exacta recibe información sin añadir o sustraer nada, es una mente quieta. Luego, cuando surge alguna necesidad de interpretar o razonar, la mente verdadera realiza estas tareas sin hacer juicios ni deducciones erróneas y, al mismo tiempo, es consciente de que está razonando e interpretando. También sabe que siempre puede haber alguna inexactitud.

En resumen, cada vez que tu mente llega a una “conclusión”, sé consciente del proceso que está utilizando. ¿Cuáles son los procesos mentales correctos? Aquellos que surgen de la mente que está perfectamente quieta. Ocurren sin juicios, críticas, sugestiones o deducciones. Son sólo observaciones y percepciones llenas de paz.

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La meditación “Aquí y ahora”


La mente: “debería” y “no debería”

Surgen más problemas y sufrimiento cuando la mente imprecisa decide aplicar sus conocimientos inexactos para juzgar. Observa cómo la mente trabaja en los siguientes ejemplos: la mente busca en su memoria y aplica opiniones y valores antiguos a observaciones nuevas. Y, si el mundo alrededor no cumple las expectativas e interpretaciones, la mente se agita. Se vuelve molesta o puede incluso coger una rabieta.

Observa cómo la mente saca información de los sentidos, aplica sus expectativas y juicios, y nos causa irritación.

~ Vista: “Creo que deberíamos vivir en un entorno aseado, ordenado y limpio. Cuando veo ropa en el suelo, platos sucios y desorden, me siento muy incómoda. No me gustan las personas desordenadas. Deberían vivir una vida más limpia, más sana”.

~ Oído: “Realmente me molestan los ruidos fuertes. Me irrito especialmente cuando la gente no es considerado y hace ruido sin pensar en los demás. Me ofende cuando cierran la puerta con fuerza, hablan por el teléfono móvil en voz alta, o no se callan durante una película”.

~ Gusto: “Soy muy particular con la comida. De hecho, prefiero pasar hambre a comer algo que no me guste. Me altero si un plato no cumple mis normas en cuanto al sabor o el aroma”.

Nuestra mente también hace juicios más sofisticados a partir de sus observaciones. Distorsiona la información entrante utilizando ideas preconcebidas comunes que refieren a las relaciones, el valor, los roles y la identidad.

~ Valor: “Si llevo esta ropa, la gente se reirá de mí (por ser destartalado, tener mal gusto o ser pobre), o me harán cumplidos (por tener clase, estar guapo o seguir la moda). Cuando miro a la gente y veo su modo de vestir y su coche, sé inmediatamente lo que vale”. En este caso, la mente define el valor y el significado mediante la apariencia. La mente presta mucha atención a los cumplidos y las críticas de los demás. Se altera mucho cuando no tiene los medios para proporcionar a sí misma y a su familia los símbolos de prestigio adecuados.

~ Identidad: “He perdido mi trabajo y todo mi dinero. Soy un fracaso total”. Estos pensamientos erróneos pueden llevarnos a creer que somos la causa única y directa de todos los fenómenos y cosas en la vida que representan el éxito y el fracaso. Por ejemplo, la mente debería considerar una fortuna como solamente eso, “una fortuna”, y no como “una fortuna que he creado” o “una fortuna que he perdido”. Si la mente ve la fortuna de esta forma, esta percepción correcta nos permitirá superar el sufrimiento relacionado con el éxito y el fracaso, la pérdida y la ganancia, el honor y el deshonor, y liberarnos de las ilusiones que nos atan, como “tengo el control sobre todas las cosas en mi vida” y “soy lo que tengo y lo que consigo”.

~ Relaciones y roles sociales: “Aunque mi padre (o madre, hermano/a, amigo/a, esposo/a, hijo/a, primo/a) es un familiar cercano, no me ayudó como debería cuando tuve dificultades y necesitaba ayuda”. En este caso, la mente asocia la familia y las relaciones cercanas con ciertas responsabilidades. Si estas responsabilidades no se cumplen, la mente juzga y reprocha.

“Los hijos deberían obedecer a los padres y cumplir con su deber hacia ellos”. “Los padres deberían querer igual a todos sus hijos y cuidar de ellos hasta que se establecen con éxito”. La mente asocia ciertas responsabilidades y expectativas muy fuertes con los padres e hijos. A veces, estas expectativas se llevan a un extremo sin que la persona se dé cuenta. Por ejemplo, nos consta un caso real de una madre que esperaba que su hija se prostituyera para financiar su adicción al juego y las apuestas.

“En una familia, las mujeres son responsables de las tareas del hogar y los cuidados del marido y los hijos. Los hombres son responsables de las finanzas y el bienestar material”. Si alguien no cumple su papel asignado, tanto esa persona como las de su alrededor sufrirán las quejas, los juicios y los reproches de la mente.

Con respecto a la mente, las relaciones entre las personas son el aspecto más conflictivo de nuestra vida. Para tener menos problemas, podemos adoptar nuevas perspectivas. Por ejemplo, deberíamos ver a nuestra pareja de este modo: “Es un ser humano que, antes de conocerme a mí, estuvo viviendo en este mundo durante décadas. Tiene todo un conjunto de conceptos personales que ya están sesgados por su propia mente, y su cuerpo y mente son totalmente independientes de mí”. ¿Alguna vez se te ha ocurrido que el objetivo de esa persona en este mundo podría ser otro que hacer de pareja para ti? Esta perspectiva ayudará a la mente a aceptar y respetar a los que nos rodean; ya no requerirá que los demás abandonen sus propios “conocimientos” y valores —erróneos o no— a favor de nuestros conocimientos erróneos.

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La meditación “Aquí y ahora”


El pasado y futuro interminables de la mente

A menudo, la mente no necesita observar algo para estar ocupada. Puede pensar en el pasado y el futuro. Gran parte de nuestro sufrimiento la causa nuestra mente con su incesante recordar y revivir, preocupar y fantasear. Muchas veces nos perdemos experiencias del presente porque nuestra mente coge las vivencias dolorosas del pasado y las revive una y otra vez, como si fueran un disco rayado. También pasamos parte de nuestro tiempo presente en el futuro, preocupándonos, planeando y fantaseando con exceso. La mente se obsesiona con estos sucesos que, realmente, son de otro tiempo, y nos hace vivirlos en el presente.

En resumen, la mente crea nuestro sufrimiento a través de los siguientes procesos disfuncionales:

  • Repite activamente pensamientos molestos del pasado.

  • Se sume en preocupaciones, miedos y sueños referentes al futuro.

  • Nos atormenta aplicando opiniones y puntos de vista inventados por la sociedad humana, independientemente de la razón o la lógica.

  • Juzga, analiza, insulta, discute y construye imágenes y emociones de violencia, odio, celos, etc.

  • Puede, incluso, traer enfermedades y dolor al cuerpo físico al transmitir continuamente sus pensamientos dañinos y caóticos a las células.

Cuando alguien se pasa el día hablándose a sí mismo, decimos que está enfermo mentalmente, pero no nos damos cuenta de que todos hablamos con nosotros mismos día y noche, sólo que lo hacemos en silencio, dentro de nuestra cabeza. Este es un problema crónico grave pero, como todo el mundo está afectado, pensamos que es “normal”. En vez de nosotros ser los “dueños” que manejamos y controlamos la mente, en realidad, la mente nos maneja y controla a nosotros sin parar. Mientras no seamos capaces de apagar nuestra mente cuando es necesario, sufriremos.

Ahora bien, no se trata de olvidar el pasado y no hacer planes para el futuro. Tampoco se trata de no tener opiniones ni puntos de vista. El problema es que estos procesos ocurren de forma automática y habitual. Cuando decimos que queremos apagar la mente, nos referimos a que queremos volver a controlar estos procesos. Queremos desconectar el piloto automático. El objetivo, entonces, es poder elegir estos procesos y su aplicación; queremos poder elegir cuándo aplicamos una opinión o un conocimiento previo, cuándo recordamos el pasado, o cuándo construimos imágenes y emociones en nuestro interior.

La mente humana no es un desastre para la humanidad. Al contrario: es un mecanismo valiosísimo si sabemos bien cómo utilizarla. Una vez que somos los propietarios de nuestra mente, podemos desarrollar sus cualidades, como la creatividad y la conciencia.

Para eliminar el sufrimiento hacen falta tres cosas: un entendimiento de la mente y sus hábitos, un método para domar esa mente y, lo más importante, conciencia de nosotros mismos y de nuestras relaciones con los demás. Ya hemos introducido los procesos de la mente; en el siguiente capítulo nos gustaría presentar un método sencillo que puede servir para desarrollar esa conciencia. Este método sólo es uno de entre muchísimos, pero la experiencia nos ha enseñado que es uno de los más sencillos y efectivos para conseguir nuestros objetivos. A continuación lo presentamos para las personas que todavía no han encontrado una herramiento útil en su búsqueda de la felicidad duradera.

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La meditación “Aquí y ahora”


*Este capítulo es una adaptación del capítulo original.* 

Capítulo 2

Nuestra herramienta: La meditación “Aquí y ahora”

Nuestra herramienta para eliminar el sufrimiento es una técnica sencilla que nos permite liberarnos apagando la mente, desconectándola. Esta técnica está destinada especialmente a las personas que no tienen experiencia previa con la meditación. Cualquiera puede practicarla fácilmente en cualquier lugar y cualquier momento, incluso sentado cómodamente en un sillón, tumbado, de pie, andando o trabajando.

La meditación “Aquí y ahora” tampoco requiere que dejemos de lado la vida normal en el mundo material y social, ni tenemos que abandonar a nuestros seres queridos durante un tiempo para dedicarnos a la contemplación en solitario. Además, no pertenece a ninguna religión. Cualquier persona puede utilizarla.

El objetivo de la meditación

La meditación existe desde hace muchos miles de años, desde que la gente aprendió a estar quieta tanto en sus palabras como en sus pensamientos. Esta quietud ha ayudado a reenergitizar el cuerpo y aportar un descanso verdadero y completo a la mente.

En el marco de este libro nos centraremos en cómo eliminar la infelicidad para nosotros y cómo evitar hacer más daño a las demás personas. Después de eliminar con éxito la verdadera raíz de la infelicidad, verás que realmente puedes tener paz y felicidad para siempre.

Conceptos básicos

El primer objetivo de muchas técnicas de meditación es calmar o tranquilizar la mente pensante. Normalmente, cuando centras tu atención en algo, tu mente pensante dirige esta acción. De hecho, la mente pensante dirige casi todos nuestros pensamientos y acciones diarios. Algunas técnicas emplean la mente pensante para que ella misma se tranquilice. Otras técnicas también recurren a métodos “conscientes” en los que uno emplea la mente pensante para ser consciente de sus sentidos, pensamientos y acciones, como comer, masticar, andar, tener ciertos pensamientos, etc.

La técnica “Aquí y ahora”, sin embargo, no intenta “luchar” con esta mente. En el nivel de principiante, la mente pensante se encuentra en un lugar designado, sin pensar ni concentrarse en nada durante la meditación. Mente y cuerpo descansan profundamente y, de este modo, experimentan paz y tranquilidad profundas. En niveles más altos, la Mente verdadera realiza actividades diarias normales mientras constantemente mantiene una conciencia de o conexión con la Quietud interior.

Entonces, ¿qué exactamente es “Aquí y ahora”? Significa literalmente estar “aquí” y “ahora”. Es el resultado de mantener la mente allí donde está el cuerpo y de la ausencia de pensamientos durante un estado elevado de conciencia. En dicho estado, la mente está parada, sin pensar, sin regresar al pasado ni saltar al futuro, sin realizar análisis ni sacar conclusiones inexactas. “Mente” y “cuerpo” se vuelven Uno, uniendo el cuerpo físico con su Quietud interior inherente: un estado que trasciende espacio y tiempo.

Dicho de modo sencillo, si podemos mantener nuestra mente quieta cuando no la estamos utilizando, ya hemos logrado mucho. Luego, si podemos mantener la mente quieta incluso cuando sí la estamos utilizando y cuando dormimos, estamos en un estado mental muy elevado, en el que ya no hay sufrimiento innecesario. Con este método “Aquí y ahora”, la mayoría de las personas pueden aumentar considerablemente su bienestar emocional y mental en tan sólo unos días. Ni siquiera hace falta creer en el método para que funcione. Lo único que hay que hacer es probarlo y hacer un esfuerzo sincero.

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La meditación “Aquí y ahora”


Utilizando el “Aquí y ahora”

Resumiendo del capítulo anterior, las emociones generalmente se desarrollan:

  • Desde opiniones, sentimientos e interacciones pasadas almacenadas en la memoria.

  • Desde interpretaciones que la mente realiza a través de los cinco sentidos.

  • Desde pensamientos sobre sucesos que ocurrieron en el pasado o pueden ocurrir en el futuro.

  • Desde valores, creencias y expectativas que la mente aplica a los sucesos vitales y a los demás.

Y podemos hacer algo al respecto de la siguiente forma:

Para parar la mente cuando recurre automáticamente a los conocimientos antiguos, podemos estar “presentes” mediante la meditación “Aquí y ahora”. Cuando revivimos un suceso o un sentimiento doloroso del pasado, necesitamos volver a estar “presentes”, utilizando el método “Aquí y ahora” para entrar en el estado de Quietud y manteniendo la mente quieta durante al menos un minuto. Luego, desde la Quietud podemos observar el suceso o el sentimiento sin revivirlo. Podemos pensar en un recuerdo sin desconectar con el presente y sus experiencias.

Podemos limitar al mínimo la unión entre la mente y los sentidos utilizando la meditación “Aquí y ahora”. ¿Cuándo hay que hacer esto? Por ejemplo, cuando, al ver los ojos una rosa, la mente vuelve al pasado y saca imágenes y recuerdos dolorosos relacionados con una determinada rosa del pasado. En casos como éste, inspiramos lenta y profundamente, entramos en la Quietud interior con la meditación “Aquí y ahora” y, dentro de ese estado, escuchamos... Podremos rápidamente calmar nuestra mente nerviosa e hiperactive.

Para evitar que la mente viva en el pasado o el futuro, necesitamos quitarle el control sobre la imaginación. La mente tiene una capacidad especial. Puede “ver” imágenes y “escuchar” sonidos sin utilizar los sentidos. Incluso crea sensaciones, gustos y olores por sí sola, y estimula reacciones mentales y físicas. Por ejemplo, cuando la mente imagina que exprimes un limón en tu boca, las glándulas salivares responden automáticamente. Esta capacidad especial, sin embargo, es un cuchillo de doble filo que puede traer tanto tristeza como felicidad. Nuestra imaginación puede ser creativa e innovadora, permitiéndonos crear obras de arte y hacer inventos, pero también puede dibujar fantasías del pasado o futuro que nos causan sufrimiento.

Cuando necesitamos interrumpir una sesión de imaginación inútil o negativa, podemos inhalar lenta y profundamente y entrar en la Quietud interior del “Aquí y ahora”. Una vez allí, la mente detendrá en seguida el proceso imaginativo. Esta técnica resulta particularmente útil para evitar que la imaginación se vuelva fuera de control y nos haga daño a nosotros o a los que nos rodean.

Para cambiar las expectativas y juicios de la mente, puede que tengamos que explorar nuevas perspectivas sobre las cosas que pasan en la vida. En el capítulo tres hay ejemplos de nuevas perspectivas que nos pueden ayudar a desarrollar la conciencia y, quizá, cambiar la manera en que la mente suele aplicar sus opiniones y expectativas a nosotros y a los que nos rodean.

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La meditación “Aquí y ahora”


Experimentando el “Aquí y ahora”

El objetivo final de esta técnica de meditación es poder estar en la Quietud interior en todo momento, estemos sentados, de pie o andando, despiertos o dormidos. Hay cuatro fases típicas para llegar a esta meta:

Fase 1: Mediante un esfuerzo consciente, podemos interrumpir el pensamiento durante lo que llamamos una “meditación sentada”. Durante la meditación podemos también experimentar quietud, paz interior, y descanso y claridad en la mente.

Fase 2: Cuando no estamos en una meditación sentada, podemos experimentar la presencia de la Quietud con bastante frecuencia durante nuestras actividades cotidianas normales. Esto ocurre tanto de forma natural como haciendo un esfuerzo consciente de meditar durante un minuto a lo largo del día.

Fase 3: La mente se ha vuelto muy dócil, menos caótica y más manejable. A través de la práctica, podemos afrontar situaciones de la vida real con calma, ser conscientes de los impulsos y hábitos de la mente, y salir de la turbulencia emocional al mantener la Quietud en todo momento.

Fase 4: Nuestra mente y nosotros estamos unidos de forma natural, sin luchas ni caos. Vivimos nuestra vida en un estado constante de paz interior, conectados con la Quietud. La mente ya no analiza, enjuicia, reacciona, saca conclusiones o importuna de forma automática, como era su costumbre.

Se cree que los sabios más iluminados permanecen en este estado de Quietud continuamente.

Para los que practican otras disciplinas:

Practicantes del sistema de los chakras y otros sistemas de energía: En la meditación “Aquí y ahora”, al ser los objetivos iniciales la Quietud y la ausencia absoluta de cualquier pensamiento, tendrás que relajar todos los músculos de tu frente y alrededor de tus ojos para evitar concentrarte en las cejas y la frente, especialmente en el lugar donde se encuentra el chakra 6 o “Tercer Ojo”.

Si estás acostumbrado a sentir movimientos, frecuencias o vibraciones energéticos, o si tienes visiones durante la meditación, no hagas caso ahora, porque la esencia del “Aquí y ahora” es la Quietud que está detrás de todo esto. Mantén la mente completamente quieta, sin esperar nada, ni siquiera la experiencia de la Quietud misma, porque el acto mismo de esperar la Quietud hace más difícil experimentarla.

Practicantes de meditaciones tradicionales: Las meditaciones tradicionales a menudo hacen hincapié en que hay que estar completamente despierto. El método “Aquí y ahora”, en cambio, busca la inacción completa, sin luchar por mantener la vigilia. En la meditación de la primera fase, la profundidad inicial ideal es un estado de “medio despierto — medio dormido”, es decir, entre el estar dormido y el estar despierto.

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La meditación “Aquí y ahora”


Nivel Uno: Entrar en la Quietud

Importante: Ten presente que la clasificación en tres niveles sólo es para el entrenamiento práctico. No indican un nivel de espiritualidad, sino que son diferentes aplicaciones de esta técnica de meditación. Empieza con el Nivel Uno. Pasa a otro nivel sólo después de dominar el nivel anterior. Pero no te sientas presionado para avanzar — mucha gente utiliza las técnicas de primer y segundo nivel fácil y eficazmente incluso después de dominar los tres niveles. Simplemente, encuentra el nivel en el que te encuentres a gusto.

El Nivel Uno explica la manera básica para silenciar la mente y entrar en la Quietud, abre el corazón a la compasión, y enseña técnicas para la autosanación, el anti envejecimiento y el control del estrés.

El Nivel Dos enseña a profundizar en el estado de Quietud. También tiene ejercicios avanzados para practicar la Quietud durante actividades cotidianas y para neutralizar emociones negativas. (Véase el libro The “Here and Now” Meditation.)

El Nivel Tres expone métodos para de desarrollo espiritual con la meditación “Aquí y ahora”.

Meditación sentada

Aunque llamamos la meditación diaria una “meditación sentada”, esta técnica puede practicarse en cualquier momento, lugar y postura. Simplemente, asegúrate de estar lo más cómodo y relajado posible.

Paso 1: Inhala lentamente a través de la nariz. Al tirar el aire lentamente por la boca, siente como si una ola pasara desde tu cabeza hasta tus pies, relajando todo tu cuerpo. Puedes tener los ojos abiertos o cerrados. Si los mantienes abiertos, no te fijes ni concentres en ningún objeto.

Paso 2: Dile a la mente “El cuerpo está aquí” y “sabe” que la mente se posa en la región del corazón de tu pecho. Suéltate y relájate, con la mente sin pensar ni concentrarse en nada. Relaja especialmente los músculos alrededor de los ojos y la frente, independientemente de si tienes los ojos abiertos o cerrados. De vez en cuando, sé consciente vagamente de que la mente se encuentra tranquila en la región del corazón.

Si tu mente empieza a vagar o pensar, recuérdale tranquilamente que “el cuerpo está aquí” y haz que repose otra vez en el mismo sitio. Luego, suelta inmediatamente todo pensamiento y vuelve a relajar cuerpo y mente.

Permanece en este estado durante mínimo un minuto y máximo 30 minutos. Si no tienes experiencia meditando, es mejor no meditar más de 30 minutos al principio. Después de un mes puedes meditar más tiempo, si te encuentras cómodo.

Paso 3: Para terminar con la meditación sentada, inhala lenta y profundamente. Cuando tiras el aire lentamente, abre los ojos y enfócalos completamente. Si quieres, puedes desperezarte mientras terminas con la sesión.

Si quieres prolongar la sesión con algún otro método de contemplación, después de enfocar plenamente los ojos, mantén la quietud mientras estás en el estado de vigilia normal. Observa tranquilamente las imágenes o pensamientos que van pasando, sin analizarlos ni razonar. Puedes realizar esta práctica durante todo el tiempo que quieras.

Si tu objetivo en la meditación es desarrollar tu “Mente superior”, te aconsejamos que trabajes con alguien experimentado que te pueda guiar personalmente. Es fácil confundir la mente normal con la “Mente superior”.

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La meditación “Aquí y ahora”


Meditación dormida

Primero, superamos el sufrimiento cuando alcanzamos la Quietud en la meditación sentada. El siguiente paso es integrar esta Quietud en nuestras actividades cotidianas. Después, en la meditación dormida, intentamos abordar otra parte de nuestra mente: el subconsciente. Para dejar de sufrir incluso en nuestros sueños, guiamos tanto nuestra mente subconsciente como la mente pensante para que se queden en la Quieted mientras dormimos. Así podremos despertarnos todos los días sintiéndonos descansados y en paz con nosotros mismos, ya que evitaremos que la mente prosiga con sus hábitos durante la noche.

La técnica es la siguiente: siempre que te entra sueño y estás a punto de dormirte, dile a tu mente pensante y a tu subconsciente: “Buscad refugio en la Quietud durante el sueño”. Luego, suelta todo pensamiento y todos tus músculos, y entra en un sueño plácido.

Signos de la Quietud durante la meditación

Una persona que está meditando y se encuentra en la Quietud profunda mostrará los siguientes signos: el cuerpo no se mueve de un lado para otro, los miembros están quietos, y la cabeza no da cabezadas ni se mueve. El rostro tiene una expresión pacífica, sin tensión. La respiración se vuelve extremadamente ligera. En la Quietud, incluso durante sesiones de meditación muy largas, los miembros y la espalda no deberían doler. Además, la percepción del tiempo y del espacio puede quedar ligeramente distorsionada. Por ejemplo, cuando la persona abre los ojos después de meditar, puede hacer una estimación incorrecta del tiempo que ha estado meditando, o sentirse ligeramente desorientada. Otro indicador de la Quietud es cuando uno se siente físicamente refrescado y mentalmente en paz después de meditar.

La meditación “Aquí y ahora” puede practicarse tantas veces al día como uno quiera. Para mayor efectividad, sugerimos al menos una sesión sentada de 10 a 30 minutos, y tres sesiones breves de 1 minuto cada una durante las actividades cotidianas. Si tu mente es muy activa y a menudo salta a diferentes tiempos y lugares, practica más a menudo y durante más tiempo. Luego, cuando te vas a dormir (durante el día —una siesta—, al acostarte o después de despertarte por la noche), sigue el procedimiento de la meditación dormida.

Recuerda que nuestro objetivo principal es vivir en el presente, ser plenamente conscientes de nuestros procesos mentales, controlar nuestros pensamientos, emociones, acciones y realidades, y mantener la Quietud y ecuanimidad en medio de las tribulaciones de la vida. Así, después de aprender a entrar en la Quietud, contacta con ella en silencio todas las veces que quieras. De nuevo, si pausas frecuentemente durante un minuto a lo largo del día, obtendrás un beneficio tremendo.

Autosanación, anti envejecimiento y control del estrés

Para la autosanación: Después de unos minutos de meditación normal, dile a tu mente que se pose en los lugares enfermos, suelta en seguida todo pensamiento y vuelve a entrar en la Quietud durante 1-30 minutos. (Si la parte enferma es un sistema entero, como el circulatorio, linfático, nervioso, etc., coloca la mente encima de la cabeza, en la coronilla.)

Para el control del estrés y el anti envejecimiento:

  • Cada día, practica la meditación sentada durante al menos 15 minutos.

  • Practica la Quietud durante 1 minuto a lo largo del día para evitar la acumulación de estrés.

  • Cada vez que vas a dormir, inhala lenta y profundamente, relájate y dile a tu mente y a tu subconsciente que permanezcan en la Quietud mientras duermes.

  • Cada vez que surgen pensamientos o sentimientos negativos, inhala lenta y profundamente y entra en la Quietud durante al menos 30 segundos.

No olvides hacerte algunas fotos para ver el antes y el después.

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Neutralizando las fuerzas kármicas del pasado

Algunas personas creen que las fuentes de información antigua no están necesariamente sólo en esta vida, sino que pueden tener su origen en muchas vidas pasadas. En este caso, las siguientes instrucciones pueden serte útiles, pero si no crees en las vidas pasadas, sáltate esta sección.

Para neutralizar las fuerzas de vidas pasadas, es necesario ver el sufrimiento actual (enfermedades, relaciones dolorosas, sucesos traumáticos, etc.) como el resultado de algunas de nuestras acciones en el pasado. En tal caso, uno necesita arrepentirse sinceramente, incluso si no recordamos o conocemos dichas acciones pasadas. Entonces, pedimos perdón silenciosamente a todos aquellos que sufrieron debido a nuestras acciones en el pasado, fueran intencionales o no.

Hay momentos en la vida diaria cuando sufrimos a causa de personas que, sin motivo aparente, se empeñan en hacernos la vida difícil, por ejemplo discutiendo, peleando, robando nuestro dinero, dañando nuestra propiedad, etc. Para comprender esto desde el punto de vista kármico, suponemos que en algún momento del pasado les hicimos lo mismo a ellos. Al mismo tiempo, deberíamos ponernos en su lugar en ese pasado y abrir nuestro corazón para poder entender su situación. Entonces, en la Quietud profunda, nos arrepentimos sinceramente y pedimos perdón en silencio. Inmediatamente después, entramos en la Quietud durante al menos 30 minutos. Cuanto más profunda la Quietud y más completo el silencio de la mente, mayores serán los resultados.

Características de la meditación “Aquí y ahora”

El método de meditación “Aquí y ahora” tiene varias cualidades muy importantes, especialmente en comparación con otros métodos:

~ Sin lucha: este método empieza no luchando con la mente, y termina con un estado de ausencia total de lucha, tanto dentro como fuera de nuestro ser.

~ Quietud versus conciencia vigilante: con este método, nuestra conciencia se mantiene mediante la observación pacífica y la Quietud, no a través de una observación intensa, como sucede en muchas otras disciplinas. No obstante, el método “Aquí y ahora” es completamente compatible con todas las otras tradiciones e incluso con la vida seglar no religiosa.

~ Tiempo y efectividad: si uno practica correctamente, puede experimentar la Quietud transformadora en cuestión de días; algunos incluso la han experimentado en minutos. Es posible integrar la Quietud en la vida diaria en unas pocas semanas. Cuando se compara esto con los meses o incluso años que muchos otros métodos de meditación requieren, son plazos muy breves.

~ Simplicidad: el “Aquí y ahora” es uno de los métodos más sencillos y fáciles de aprender. Requiere muy poco tiempo y estudio, no conlleva ningún gasto y no tiene instructores. También es muy fácil de enseñar —una vez que uno lo domina, no necesita más que un momento para enseñar a los demás a practicarlo.

~ Compatibilidad: la meditación “Aquí y ahora” es neutral y complementaria. Es compatible con todas las otras tradiciones espirituales y religiosas, e incluso con la vida seglar y no religiosa. Ayuda a tener claridad tanto en la mente como en el espíritu, aportando la libertad para seguir el camino que uno quiera y, a menudo, incluso ayudando a progresar en ese camino. La felicidad duradera es un objetivo que no pertenece a ninguna tradición en particular, sino a todas las personas en todo el mundo.

~ Compasión y paz mundial: además de proporcionar la paz interior, el “Aquí y ahora” también nos ayuda a desarrollar la compasión y la amabilidad con todos. Sólo podemos construir la paz mundial después de conseguir la compasión y la paz interior para nosotros mismos.

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*Este capítulo ha sido extraído directamente del capítulo original.*

 

Capítulo 3

Nuevas perspectivas

Este capítulo presentará algunas perspectivas que, en nuestra opinión, ayudan a aliviar el sufrimiento. Estas historias no son normas o reglas estrictas; ni siquiera son instrucciones. Repetimos: el objetivo principal de este libro es ayudarte a encontrar la felicidad permanente. Si no crees que eso te puede ayudar, no tienes por qué cambiar tu perspectiva de la vida. Simplemente, como estas historias e ideas nos han sido útiles a nosotros y a muchas personas que practican el “Aquí y ahora”, hemos decidido compartirlas contigo, y te dejamos elegir las que resuenen en ti.

La mayoría de las ideas tratan con la mente, sus opiniones y su empeño en aplicar sus visiones a los demás. Esto se debe a que este aspecto de la mente puede ser el que más nos restringe, causándonos sufrimiento en forma de ira, dolor, frustración, indignación, santurronería, y más. A medida que crecemos, nuestra mente acumula opiniones, puntos de vista y creencias provenientes de nuestros padres y los que nos rodean. Estos puntos de vista no son inherentemente dañinos —de hecho, muchos son virtudes, como la amabilidad y la generosidad—. Se convierten en dañinos para nosotros y los demás cuando la mente insiste en que las otras personas tienen que creer en lo mismo que nosotros y comportarse como nosotros creemos que deberían hacerlo.

Cuando interactuamos con la gente, los objetos y las situaciones, a menudo encontramos cosas que van en contra del punto de vista de nuestra mente. La mente se siente incómoda porque tal hombre debería ser más decente, tal mujer debería ser una madre mejor, mi hija debería ser más respetuosa, mi hijo debería llamarme. Al entrar en contacto con otros seres y objetos, nuestra mente en seguida analiza y juzga, utilizando su archivo de opiniones y, muchas veces, incluso exigiendo que las personas y situaciones a nuestro alrededor se ajusten a dichas opiniones. “No debería haber llegado tarde, debería ser más puntual”. “No se suponía que iba a llover hoy”. “No tenía que haber tanto tráfico a estas horas”. Pensamientos así pasan por nuestra mente continuamente, dejando sufrimiento detrás de sí.

El primer paso, entonces, es acabar con esa exigencia de que los demás se ajusten al punto de vista de nuestra mente, especialmente a aquellas opiniones que para nosotros y la mayoría de la gente son las buenas y correctas. Nuestra mente tiene que comprender que, si nosotros tenemos el derecho de tener nuestras propias opiniones, los demás también lo tienen, siempre y cuando no hagan daño a la comunidad o la sociedad. En vez de imponer nuestras opiniones a los demás y las situaciones de la vida, solamente nos las aplicamos a nosotros mismos. Este es el primer paso para construir nuestra felicidad.

El segundo paso es revisar todas las opiniones de nuestra mente —que ahora ya sólo son aplicables a nosotros mismos— y decidir cuáles son útiles y cuáles son inútiles en nuestro camino hacia la felicidad. Igual descubrimos que muchas de ellas son restrictivas, a pesar de que ya no las aplicamos a los demás. Nos restringen a nosotros. Encuentra los puntos de vista que te causan infelicidad, como ciertas cosas que esperas de ti mismo, y elige cambiarlos. Una vez que los has identificado, puedes hacer algo para cambiarlos mediante la meditación “Aquí y ahora” (lee el texto en cursiva aquí abajo).

Las perspectivas que siguen a continuación han sido seleccionadas porque pueden ayudarte a identificar puntos de vista en ti mismo que a lo mejor querrás cambiar. De nuevo, estas historias han sido elegidas por un solo mérito: su capacidad para liberarnos del sufrimiento. Así, pues, no hablaremos de ningún punto de vista que todavía nos tiene esclavizado, que todavía nos restringe, incluidos los que están muy establecidos en los sistemas de valores tradicionales. No hablaremos de si algo es correcto o incorrecto, bueno o malo. Sólo ofrecemos lo que nos ha sido útil a nosotros.

Si quieres cambiar una de tus perspectivas o adoptar una nueva, haz lo siguiente: antes de hacer una meditación “Aquí y ahora”, repite una vez en ti mismo el punto más importante de esa perspectiva. Luego, quítatela de la mente y entra en seguida en la meditación “Aquí y ahora”. Cuanto más profunda la Quietud, más eficaz será este método.

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Las vueltas que da la mente

“Un día, mi Madre se enfadó conmigo injustamente. Me hizo daño y me hizo llorar. Cada vez que le cuento esto a alguien, lo recuerdo todo e incluso lo vuelvo a experimentar. Vuelvo a "vivir" el recuerdo, las palabras, los sentimientos, y acabo llorando como si todo estuviera ocurriendo otra vez. En dos semanas, he conseguido revivir el dolor y llorar ¡nada menos que 18 veces! Si este patrón de pensamiento se queda conmigo, si mi mente sigue haciendo esto, quién sabe cuántas veces más sentiré el dolor y lloraré. Y eso que, en realidad, mi madre sólo se enfadó conmigo una vez”.

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Cuando eran más jóvenes, su marido tuvo una relación con otra persona, pero después se arrepintió y fue un marido bueno, fiel y cariñoso. No obstante, ella seguía recordando la vieja historia. Siguió sintiendo el dolor una y otra vez, y a pesar de todo lo que hizo su marido para consolarla, lloró durante los 40 años de su matrimonio. Su mente no podía soltar la memoria del dolor, ni siquiera después de la muerte de su marido. Ahora, los recuerdos de aquella relación reaparecen cada vez que visita su tumba.

“Deber” y “Debería”

Puede que las palabras “debe” y “debería” sean necesarias en la vida si queremos mantener una paz y un orden razonables en la sociedad y la comunidad. Pero ¿qué pasa si estas dos palabras pesan siempre sobre nuestra mente, día y noche? “Un marido debe ser responsable, los hijos deben..., yo debo..., tú debes..., ellos deben..., nosotros debemos..., Dios debe...” “Tú deberías hacerlo de tal forma..., yo debería..., ella debería...”

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“Una vez, conté deliberadamente la cantidad de veces que mi mente usaba las palabras “debe” y “debería” en el transcurso de un solo día. Descubrí hasta qué punto todavía me tengo esclavizado a mí mismo y a los demás. También descubrí que estas ideas, opiniones, y puntos de vista no son realmente míos, sino que mis padres y la sociedad me los impusieron. Automáticamente, yo se los impongo a los demás, especialmente a mis hijos. De modo que, sin darme cuenta, transmito opiniones y puntos de vista restrictivos e inútiles que crearán más esclavitud durante generaciones y generaciones”.

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Un estudiante de meditación se queja de un amigo suyo ante su maestro. “Maestro, me dice todo el día lo que “debo” y “debería” hacer, y me siento molesto y frustrado. ¿Cómo puedo resolver esta situación?”. El maestro responde suavemente: “¿Te has dado cuenta de que quieres discutir con él o defenderte? Cuando él utiliza palabras como “deber” y “debería”, especialmente cuando implican sutilmente que algo pasa contigo, eso es una forma de violencia. Inconscientemente, te está atacando. Pero tu necesidad de defenderte y justificarte también es una forma de violencia. Es una violencia dentro de ti, en tu mente. Tu mente le ataca y está resentida. Sólo podremos encontrar la verdadera paz interior cuando ya no sintamos ese deseo ardiente de explicar, defender, discutir o incluso preguntarnos...”

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¿Deseos o necesidades?

“Cuando quiero algo que no puedo tener o cuando quiero que los demás hagan algo y mis deseos no se cumplen, sufro; me siento frustrado, enfadado y decepcionado. Mi mente se queja constantemente por los deseos no cumplidos”. Si tienes estos sentimientos, pregúntate: “Esto, ¿lo quiero o lo necesito?”. Si parece que la respuesta es que lo necesitas, hazte otra pregunta: “Si no consigo mi deseo, ¿moriré?”. Si, efectivamente, te causa daño, es una necesidad. Pero si no, entonces es un deseo. Y si es un deseo —si no lo necesitas de verdad— quizá no sufrirías si decidieras ya no desearlo.

La esclavitud de la crítica

Nos sentimos perturbados y dolidos cuando alguien tiene una opinión equivocada o negativa sobre nosotros. Para afrontar una situación así, tenemos que